Vísperas

Opinión: Juan José Caravaca Silva (@juanjc64)

Fotografía: Toni Solís (@TSFotografias_)

 

Interiorizamos un afán de vivir las cosas por anticipado en un intento de detener el tiempo por la fugacidad de los momentos que vivimos y nos gustaría saborear en plenitud, esto suele tener el efecto consecuente de que cuando efectivamente llega el inicio de la fiesta en lugar de disfrutar de ella asumimos la vivencia de la nostalgia de un final ni siquiera presentido y que nos priva del disfrute de los momentos por vivir. No obstante lo anterior es también inevitable tener el recuerdo de los acontecimientos vividos en el pasado inmediato aunque nuestra mente esté sincronizada con un futuro aun por venir. Esto ocurre con nuestra semana santa, estamos desde el domingo de resurrección anticipando la vivencia de la próxima cuaresma que cuando esta llega, aunque la vivimos pensando en la Borriquita bajando la rampa del Salvador conservamos el recuerdo del recién vivido Viacrucis de las Hermandades organizado por el Consejo de Cofradías de la ciudad presidido por el Señor Cautivo de la Hdad de los Dolores de Torreblanca y, sin ánimo de incidir en lo positivo del mismo, quisiera volver a reflexionar sobre las, a mi entender, mal llamadas Hermandades de Vísperas y que la celebración de este viacrucis ha puesto de manifiesto, una vez más,  que no se trata de hdades. aparte sino que tiene bien ganado a pulso, con trabajo y tesón el ser una más de todas cuántas conforman la nómina de la semana santa. 

En los casi 700 años de historia de los desfiles procesionales una de las claves de esta longevidad es la capacidad de adaptación a los tiempos y a la historia: a los distintos cambios sociales, políticos y también eclesiásticos, pues aunque se le tache de inmovilista, la Iglesia está también adaptándose a la sociedad de hoy;  también es de tener en cuenta el gran componente de piedad popular que hay en las distintas hermandades lo que indubitablemente conforma en parte su carácter y personalidad que se transmite en todos sus actos. La expansión de la ciudad, los nuevos barrios y la necesidad de canalizar la piedad popular de sus vecinos ha hecho posible la creación de nuevas hermandades en ellos (y más que están en fermento) que con los años se han hecho auténticos referentes en los mismos gracias a las acciones sociales que desde éstas se llevan a cabo: atención a los necesitados reparto de alimentos a quienes carecen de recursos, comedores sociales, donaciones de sangre, atención a mayores y desempleados y por supuesto atención muy especial a los más jóvenes. También por la tarea catequética, de formación y evangelización que es propia a todas las hermandades y porque canalizan las necesidades espirituales de sus vecinos acercando a Cristo y su Madre a través de sus sagradas imágenes para visitarlas en la vida cotidiana y así, dirigir sus oraciones a Jesús y a María. Todo ello sin dejar atrás que como su nombre de hermandad indica son lugares para que sus hermanos, a través de la convivencia logren todo lo anteriormente expuesto.

Como podemos comprobar poca diferencia existe entre las nuevas hermandades y las que atesoran siglos de existencia, pues es el trabajo diario lo que confiere el verdadero valor de una corporación, los logros obtenidos por estas en siglos pasados, aparte de merecer el reconocimiento al arrojo y valentía de sus cofrades de entonces, constituyen en todo caso una responsabilidad añadida a los hermanos de éstas, de ser merecedores de las hermandades que nuestros mayores nos dejaron en herencia, y con nuestro trabajo y dedicación estar a la altura de éstos y hacer hermandades grandes en base a los logros que obtengamos hoy.

Según la RAE, “vísperas” es el día que antecede inmediatamente a otro determinado, especialmente si es fiesta; cosa que antecede a otra, y en cierto modo la ocasiona; inmediación a algo que ha de suceder; una de las divisiones del día entre los antiguos romanos, que correspondía al crepúsculo de la tarde; y una de las horas del oficio divino, que se dice después de nona, y que antiguamente solía cantarse hacia el anochecer. En todas sus acepciones la víspera es algo que antecede a lo que ha de venir, por tanto llamar vísperas a estas hermandades, si bien es cierto que procesionan en los días anteriores al Domingo de Ramos, ¿están por ello fuera de la semana santa? Dentro del Consejo de Hermandades y Cofradías se engloban en la sección de penitencia como el resto de hermandades, y tampoco debemos olvidar que los días procesionales fueron aumentando con el paso de los siglos a partir de ese primer viernes santo de 1356 en que los Primitivos Nazarenos de Sevilla salieron en penitencia colectiva en la mañana de ese día en absoluto silencio y gran recogimiento llevando una cruz a imitación de Jesús Nazareno. Con esto no pretendo abogar por la posibilidad de ampliar los días de carrera oficial aunque tampoco me cerraría a hacerlo, pero si reconocer estos como parte efectiva de la semana santa real de nuestra piedad popular, pues aunque las hermandades de estos días no vengan a la Catedral por cuestiones organizativas y fundamentalmente geográficas, no tengo duda alguna que la capacidad evangelizadora que tienen en sus barrios es tanto o más efectiva que las de las que transitan por la carrera oficial, me consta que somos muchos quienes vamos a verlas ¿No sería más lógico hablar de Viernes y Sábado de Pasión en vez de vísperas?

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