La Mirada del Dulcísimo Nazareno

Redacción: Juan José Caravaca (@juanjc64)
Fotografía: José Cruz Martín (@PepeCruz_Martin)
Celebrando su Dulcísimo Nombre en la fiesta de su presentación al templo Jesús Nazareno sale cada año de su camarín para, desde el sitio de honor que es su altar de quinario, mostrarnos su amoroso abrazo a la Cruz con el que hace suya toda su pasión y muerte porque El siempre la ve desde la Resurrección que le da sentido y por la que, en esta nueva alianza con Dios, nuestros pecados son perdonados, Dios introducirá su ley en nuestros corazones y cada uno tendrá un contacto directo con El.
En esta semana de su quinario recordaremos día a día cada una de sus cinco llagas a las que cada viernes del año recordamos los primitivos hermanos en el ejercicio que nos une con El, Cristo resucitado, pero con el signo de su poder apoyado en su hombro.
Porque se nos representa en el abrazo a la cruz, y verdaderamente “es El quien cargó sobre si todos nuestros dolores, enfermedades y todos nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz”  (Is 53,4; 1 Pe 2,24; Hb 9.28)
Porque El es quien nos va a recibir en el instante supremo del juicio final (que razón tienes José Manuel) y nos situará a su derecha y a su izquierda: a los de la derecha les dirá venid benditos de mi Padre; a los de la izquierda nos mirará….. como nos mira cada instante del año; porque Jesús Nazareno mira a la izquierda donde estamos los pecadores, porque “no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan” (Lc 5,32).
Nosotros contemplamos cada día al Dulcísimo Nazareno, y El nos mira también a nosotros. ¿Has sentido su mirada? La mirada del Nazareno se siente en el alma. Es ese goce supremo que te hace caer rendido a su pies diciendo “Te adoramos Jesús Nazareno y te bendecímos, porque con tu Santa Cruz has redimido al mundo”.

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