Crónica del Domingo de Ramos: La Lluvia no pudo con la fe

Redacción: Jesús Martín Espinosa (@JesusME87)

Fotografía: Tony Solís (@TSFotografías_)

 

  • La Borriquita

La primera en la carrera oficial, fue la Entrada en Jerusalén, que no sólo había esperado veinte minutos para bajar la famosa rampa sino que llegó al palquillo de toma de horas, casi un cuarto de hora después de lo previsto, con sus tramos de niños muy separados, lo que fue hipotecando el resto de jornada. A pesar de que la Paz había cumplido con creces su esfuerzo. Las cruces de guía de las dos hermandades siguientes esperaban en Velázquez, ambas a la vista, cuando el misterio llegó a la Campana con ese aroma inconfundible y novedoso a azahar del exorno floral con el que se conmemoraban los cuatrocientos años de la fusión con el Amor. El capataz, José María Rojas Marcos, dedicó la levantá en la plaza al resto de hermandades y dos pequeños nazarenos dejaron en las mesas del Consejo de Cofradías palmas con un pescadito adherido en honor del niño asesinado en Almería Gabriel Cruz, que estuvo presente en otros muchos gestos de la jornada.

  • La Paz

Tras el mal momento de lluvia y después de retrasarse la salida una hora,  las puertas del templo se abrieron para que se oyeran las primeras llamadas de Sanguino para confirmar la Victoria sobre el invierno. Eso sí, la corporación del Porvenir fue la más afectada por la lentitud de la cola del frente nuboso y hubo de replantear todo su recorrido de ida olvidándose de su paso por el Arenal y transitar por la avenida de la Constitución y García de Vinuesa para buscar la Campana por el camino más corto y amplio para poder acelerar. Por tal motivo salió de su barrio y recorrió la vera del Parque con ágiles chicotás, rapidísimo. Incluso con una lluvia fina. Su camino hasta el Centro fue ejemplar y titánico para llegar a tiempo. Comprimidos. De a tres. Para la vuelta quedo el lucimiento de ambos pasos, especialmente por el ya clásico tramo por la avenida Isabel la Católica, que volvió a abrirse sólo para el tránsito de la cofradía y donde se disfrutó.

  • Jesús Despojado

Una corporación que no solo cambio su horario de salida, que se demoró media hora, sino también su itinerario y tomó por San Pablo, Murillo y O´Donnell para buscar la carrera oficial dejando más margen a La Paz. Apenas dejaron de caer las últimas gotas en Molviedro, la cofradía se organizó con absoluta normalidad y la gente que se agolpaba en el Compás de la Laguna disfrutó con el avance decidido del barco del Señor a los sones de la Agrupación Virgen de los Reyes como luego ocurrió en la llegada a la carrera oficial mientras se interpretaba La Saeta y se enfilaba Sierpes con andares muy trianeros con algún paso atrás incluido. La Virgen de los Dolores y la Misericordia completó un sensacional trayecto de vuelta por el Arenal.

  • La Cena

También solicitó media hora más la corporación de los Terceros, pero de echo ni lo notó luego en su ritmo hasta la misma Catedral pues las que la precedían anteriormente, ya habían sumado retrasos. De tal forma, tuvo hasta que ralentizar el ritmo de su portentoso misterio con los doce apóstoles. Tras el magnifico paso de caoba, el delicioso palio de la Virgen del Subterráneo, que dejo cátedra con su profundo clasicismo, su elegancia y su sobriedad a los sones de Tejera. «Soleá dame la mano» remató su entrada en la carrera oficial. El trayecto de la cofradía por la Cuesta del Rosario fue multitudinario y bellísimo.

  • La Hiniesta

No comenzó su Estación de Penitencia hasta las cuatro, cuando todo su barrio vivió con enorme alegría que la jornada se despejara y que la hermandad se echara también a la calle. El martillo de Ramón Ariza y una primera levantá por Gabriel Cruz lanzaron la cofradía definitivamente a la calle hasta que llegaron los minutos de espera entre la Alameda y Trajano. Los seis xilófonos característicos de la banda del Cristo sonaron en la Campana, en una interminable revirá del Señor de la Buena Muerte hacia Sierpes con «Alma de Dios», convertido ya en himno popular de la Semana Santa. Para acompañar después a la Virgen de la Hiniesta entre las sillas, desde el Duque se incorporó ante el palio la representación municipal, encabezada por el alcalde, Juan Espadas. El hermosísimo palio azul se planto en la Campana con «Estrella Sublime» antes de recibir una lluvia de pétalos desde la esquina de la confitería.

  • San Roque

Para itinerario, el de vuelta,de esta hermandad, especialmente el del palio de Gracia y Esperanza por Caballerizas, tan majestuoso como siempre con ese sonido de las bambalinas en medio de la oscuridad. Fue muy comentado durante todo el trayecto de ida a la Catedral, con luz natural, la magnífica restauración de Simón de Cirene en el paso del Señor de las Penas, que completó un recorrido plagado de clasicismo en las marchas y de ejemplos de cómo debe andar un paso, especialmente en el entorno de la Alfalfa.

  • La Estrella

La estación de penitencia de la cofradía trianera estuvo cargada de emociones no sólo por su excepcional andar sino por las levantás y chicotás dedicadas a la Esperanza de Triana, a su mayordomo, Paco de la Rosa, y a la Virgen de la Victoria por su próxima coronación. El Señor de las Penas, portentoso con lirios morados en su paso, rompió las manos del público de tanto aplauso en San Jacinto y el Altozano en su espectacular salida y puso en pie a la Campana al llegar a los sones de «Réquiem» con el izquierdo por delante. La Virgen, de su lado, completó la primera parte de su estación de penitencia mezclando sones del compas macarenos y trianeros y demostrando una vez más que es la pura esencia del Domingo de Ramos, como cuando sonó su marcha, «Estrella sublime», bajo los pétalos de Rioja a Velázquez. Su recorrido de vuelta, a pesar del frío y la tardia hora, estuvo muy arropado, sobre todo en su memorable saludo en el Baratillo.

  • La Amargura

Ajustó también su horario y la corporación decidió abrir en San Juan de la Palma un cuarto de hora más tarde para no esperar mucho en la calle y tener que alterar su magico y tradicional discurrir. El Silencio Blanco y sus cornetas de las Tres Caídas completaron un camino de ida a la Campana majestuoso, ejemplar y todavía con mucha gente, algo que no puede decirse de la tardía vuelta a pesar de que dejó estampas verdaderamente maravillosas, Como la entrada de  la Amargura en el Duque con «Margot» y en la Campana con «Amarguras». Antes, casi en Trajano, sonó «Soleá dame la mano» para recordar que fue allí donde sonó por vez primera la marcha de Font de Anta.

  • El Amor

Con los retrasos acumulados, el Cristo del Amor conmemoró los cuatrocientos años del encargo de su talla a Juan de Mesa con unas calles ya desangeladas. La cruz de guía se puso en la calle a las diez menos cuarto y llegó a la Campana casi a las once y media. Con todo, hasta ese escenario sirvió para que la impresionante imagen del crucificado sobrecogiera a quienes aguantaron, muy especialmente en las estrechas calles de vuelta y en el Salvador a la entrada. Allí, la Virgen del Socorro volvió a dejar uno de los momentos más bellos de toda la Semana Santa con su elegantísima salida del templo a los sones de «Ione» en una plaza con las luces atenuadas.

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