Con la Venia… Los Límites de la cordura

Artículo de Bea Vélez @Beitavq

Fotografía de Pepe Cruz @PepeCruz_Martin

La sobredimensión de los cortejos, los horarios cogidos con alfileres y la acumulación de público en ciertas zonas de la ciudad son temas tan manidos en el mundo cofradiero que, sin duda, a casi todos nos aburren. Pero el purismo o “moscacojonerismo” que rodea a los grandes influencers cofrades de nuestra ciudad ha visto una nueva fuente para sus casi inagotables quejas y malos presagios: la seguridad.

 

A nadie en su sano juicio se le ocurriría dudar de las necesidades de seguridad que, en un mundo como el nuestro, en el que tristemente son muy habituales los ataques de odio (llamadlo como queráis: religioso, este/oeste, dinerario,…) en grandes aglomeraciones. Pero, de ahí a que queramos hacer de nuestra Semana Santa un cortijo al gusto de unos cuantos…pues hay un gran abismo.

 

La última ida de pinza con la que se nos ha deleitado, ha sido con la idea de fijar un numerus clausus de nazarenos con restricciones de lo más variopintas. Pero, si tenemos en cuenta de quién viene y que ya se está encargando de hacérselo saber a nuestro Arzobispo, la propuesta tiene más pinta de imposición y requisito sine qua non para la continuidad de nuestras Hermandades que una solución real.

 

Si nos vamos a las diferentes reglas de nuestras Hermandades, lo primero que nos encontramos es que, la participación en los cultos (internos o externos) es un deber de los hermanos. Pero, además, en otras muchas, se considera que la realización de la Estación de Penitencia es un derecho de los hermanos.

 

La idea, para seguir en su ascenso a “idea más descabellada” de la historia, es hacer una suerte de trienios de tal forma que, si no llevas tres años en la Hermandad, no puedes salir. Que tampoco es que esto sea una novedad porque, por ejemplo, la Hermandad del Gran Poder establece en sus reglas la edad mínima de 14 años para realizar estación de penitencia. Pero claro, no es lo mismo unas reglas con siglos de historia, aceptadas y votadas por sus hermanos, que una idea loca de un señor que parece ser que se aburre en su casa.

 

Si decimos que aquellos hermanos con menos de tres años de antigüedad no pueden salir en los cortejos, nos quitaremos de encima a aquellos que se apuntan sólo para salir. Es cierto que existen y no es menos cierto que, años atrás, muchas Hermandades se “aprovecharon” de ellos para incrementar sus cuotas (por ejemplo las primeras Hermandades que permitieron la salida de hermanas nazarenas). Aunque no queramos verlos, si nuestras Hermandades se tuvieran que mantener sólo con los hermanos cumplidores, hace ya mucho tiempo que habrían desaparecido, si no todas, la gran mayoría.

 

Pero con este requisito, también quitamos a muchos niños o jóvenes que llegan a las Hermandades. ¿Qué solucionamos evitando que salgan niños? Realmente casi nada porque, los hermanos de varita suelen ir poco tiempo en los cortejos y si hablamos de tramos infantiles, ya se establecen edades mínimas (amén de que se trata de hermanos que cumplen mucho mejor con la Estación de Penitencia que los del último tramo, créanme). En cuanto a los jóvenes, todos hemos vivido esa edad en la que se llega con ganas de comerse el mundo, de aprender, de colaborar…esa edad que, aunque muchos señores de gomina y patilla no lo crean, mantienen vivas a nuestras Hermandades porque mientras que ilustres apellidos sólo pasan por la casa para lucir medalla y dar cuenta de las croquetas, los chavales trabajan día a día. No sería justo que ellos tuvieran que quedarse en casa mientras que los otros, sólo por haber pagado más cuotas, puedan vestir sus hábitos de nazareno.

 

¿Qué los fiscales deben hacer valer las reglas y amonestar a todos aquellos hermanos que con su comportamiento contravengan las normas de la Hermandad? Pues sí, pero ojo, que podemos rozar el absurdo dejando gente en casa sólo por enseñar un reloj cuando no se debe y eso amigos míos, es de todo, menos corrección fraterna. ¿Qué los tramos deben ir a 3? Pues si, no pasa absolutamente nada y desde luego es una medida que acorta las distancias y aligera el tiempo de paso. ¿Qué hay que darle un giro de 180º a la Carrera Oficial y a los pensamientos decimonónicos que siguen guiando la Semana Santa del siglo XXI? Pues también.

 

Pero desde luego, crear hermanos de primera y hermanos de segunda ni es la solución ni es una actitud cristiana.

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