Con la Venia de un Barrio

Hoy es el día de mi Madre.

Hoy amanece oliendo a nardos, a café de puchero, a ropas tendidas al sol y a ternos de domingo, a vecinas que se saludan, a amigos que vuelven a verse, a familia.

Hoy es el día en el que tus benditas manos rompen las cadenas de cuantos cautivos llegan a tus plantas. Hoy es el día de nuestras madres, de nuestras abuelas, de todas las mujeres que cada Lunes Santo siguen junto a ti los pasos de tu Hijo.

Hoy es el día de un barrio, el tuyo. Hoy los balcones se visten para regalarte sonrisas. Hoy tus hijos te regalan flores y en sus besos te juran amor eterno, incondicional, el mismo que tú nos das cada día que pasamos junto a ti. Hoy es el día en el que venimos a agradecerte cada minuto de consuelo que nos regalas, cada soplo de esperanza en tus manos.

Hoy es el día de regalarnos a los demás. En cada beso, un kilo de amor a nuestros hermanos. Hoy es el día de demostrar el compromiso que sellamos en nuestra jura de reglas, hoy luchamos junto a ti por un mundo mejor.

Hoy celebramos tu aparición a San Pedro Nolasco. Hoy es el día del cuarto voto, de entregar nuestras vidas, si fuera preciso, por redimir a los cautivos que hoy se nos aparecen de mil y una formas pero que, igual que antaño, precisan que rompamos sus cadenas.

Hoy es el día en el que nuestros corazones se visten de rojo y amarillo.

Hoy es el día de mi madre, de las dos. De ti y de tu hija, porque tus casualidades quisieron que naciera mientras tu barrio festejaba tu día en su velá.

Hoy es el día de las Mercedes, felicidades Madre.

 

Opinión de: Beita Vélez

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